domingo, 12 de noviembre de 2017

Espiritualidad

INICIACIÓN A LA VIDA DEL ESPÍRITU  - L. Boff
El ser humano además de poseer una exterioridad (cuerpo) y una interioridad (psique), tiene también una profundidad (espíritu). El espíritu es aquel «momento» de la conciencia por el que cada uno se capta a sí mismo como parte de un todo y se pregunta por el sentido de la vida y de su lugar en el conjunto de los seres.
Tal vez mejor que un filósofo, un escritor pueda iluminarnos sobre el espíritu y la vida del espíritu. Antoine de Saint Exupéry, autor de El Principito, dejó una carta póstuma de 1943, publicada solamente en 1956, y titulada “Carta al General X”, en la que dice: “No hay más que un problema, solamente uno: redescubrir que existe una vida del espíritu que es todavía más alta que la vida de la inteligencia, y que es la única que puede satisfacer al ser humano”, (Dar un sentido a la vida, Macondo Libri 2015, p. 31).
Para él, la vida del espíritu o la espiritualidad está hecha de amor, de solidaridad, de compasión, de compañerismo y de sentido poético de la vida. Si se cultivase esta vida del espíritu no se hubiera dado el absurdo de millones de muertos de la segunda guerra mundial. Es lo que hoy necesita más el mundo. Por estar la vida del espíritu cubierta de un manto de cenizas de egoísmo, indiferencia, cinismo y odio, es por lo que las sociedades se han vuelto inhumanas. Saint Exupéry llega a decir: “tenemos necesidad de dios” (p. 36).
Ese Dios no viene de afuera. Es esa Energía poderosa y amorosa que los cosmólogos llaman Energía de Fondo del Universo, innombrable y misteriosa, de la cual han salido todos los seres y son sustentados en cada momento por ella. Nosotros también. Cosmólogos como Brian Swimme y Freeman Dyson la llaman Abismo Alimentador de Todo, o Fuente Originaria de todos los Seres. Dios debe ser pensado en esta línea.
Es propio de la vida del espíritu poder abrirse a esta «Realidad», dejarse tomar por ella y entrar en diálogo con ella. El resultado es tener una experiencia de transcendencia, que nos hace sentirnos más sensibles y humanos.
Hay una base biológica para la vida del espíritu. Desde los años 90 del siglo pasado, algunos neurocientíficos constataron que siempre que el ser humano aborda temas ligados a un sentido profundo de la vida y a lo Sagrado se produce una gran aceleración neuronal en los lóbulos temporales. Llamaron a esa zona “el punto Dios en el cerebro”. Así como tenemos órganos exteriores como los ojos, los oídos y el tacto, tenemos también un órgano interior –es nuestra ventaja evolutiva– mediante el cual captamos esa Realidad misteriosa que nos envuelve y que sustenta todo.
Detenernos sobre esta Realidad, y entrar en diálogo con ella, nos vuelve más humanos, menos violentos y agresivos. Danah Zohar, física cuántica, y su marido, Ian Marshall, psiquiatra, escribieron un convincente libro sobre el “punto Dios en el cerebro” denominándolo “inteligencia espiritual” (Plaza&Janes 2001). Así, estamos dotados de tres tipos de inteligencia: la intelectual, la emocional y la espiritual. Es preciso articular las tres para ser más plenamente humanos.
Tenemos cómo matar el hambre de pan. Necesitamos matar el hambre de vida espiritual que se nota por todos lados. Ella “es la única que satisface al ser humano”.


1 comentario:

  1. La danza de la Unidad.

    Ven, que la mano del destino lanzó la flecha y dio en el blanco y puso en cada lengua la historia de tu rostro.

    Que tumulto fue este que levantó tu resplandor, alejando al gnóstico de sí y al sufi de su casa?

    Tantas veces levantó fábulas tu mirada cautivadora, en cada era,que hasta tu conocido cayó en duelo y en llanto .

    Mediante el rapto, el firmamento reveló la agitación del corazón en la danza de la Unidad y en el fervor que ella traía.

    Que extraño que en el zoco del anhelo, el cantor del amor proclamara tus atributos, haciendo enmudecer a todo el mundo!.

    Viva la mano del amor que engarzó a mil corazones con la flecha lanzada con su arco!

    Aún otorga luz el manantial del sol gracias al rayo que lanzó sobre el mundo tu Belleza.

    Diwan de poesía sufi.

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