domingo, 15 de mayo de 2016

Yoga cuántico para la transformación personal.

La filosofía de la mecánica cuántica invita a un cambio de paradigmas y un cambio en la percepción de la realidad, tanto es así que nos adentra a un mundo cuántico, el cual es el origen de la realidad que percibimos.
La filosofía cuántica enseña que podemos escoger nuestra visión del mundo entre una serie de posibilidades, por tanto el trabajo consiste en identificar las posibilidades que servirán para una mejor concepción de la vida.
Del fruto de la concientización de la realidad cuántica proviene lo que se conoce como iniciación e iluminación, a la vida trascendente, y la percepción de la realidad verdadera.
La conciencia es la que crea en último término la realidad, porque la elección de lo que es real, suceso tras suceso, siempre depende de la conciencia.
·         la conciencia es la base de toda la existencia.
·         la conciencia es la base del Ser y la fuente de la creación.
·         la conciencia juega un papel importante en la configuración de la realidad.
·         la entidad que transforma la posibilidad en realidad es la conciencia.

La manera de asimilar las leyes de la mecánica cuántica implica el alejarnos de los paradigmas que conforman la aparente realidad y crear una realidad nueva basada en el concepto de consciencia. Aprender a percibir con nuestro “ser consciencia”, el cual es el único que percibe la realidad más profunda.
Es decir se debe de dejar de pensar en cosas y aprender a pensar en posibilidades, donde cada posibilidad es un argumento de la conciencia.
Cuando alguien siente que percibe este mundo como otro ser diferente a sí mismo, cuando alguien siente, que no es él quien actúa, sino que su cuerpo es un instrumento de la realidad cuántica trascendente, es decir, cuando únicamente se siente que es observador de la vida, es cuando se dice que la persona se ha iniciado al conocimiento trascendente.
El conocer el yo cuántico constituye la iluminación.
Para llegar a “ser consciencia”, el Yoga y principalmente la meditación nos proporcionan una gran ayuda, facilitándonos un estado de ecuanimidad emocional.
Ecuanimidad quiere decir que el cerebro va a procesar cualquier información sin verse mediatizado ni por la atracción, ni por el rechazo, ni por la indiferencia.
Lo que la ecuanimidad hace es impedir una reacción apresurada, automática y ciega. Nos ayuda a estar atentos, sin preferencia alguna.
Eso es –ser consciente-, en donde no hay opción, ni condena, ni juicio, ni comparación o interpretación; sólo observación pura. Vivir en el momento presente implica un alto nivel de atención, lo cual posibilita ver las cosas como realmente son.

En resumen: Tan pronto como te das cuenta de que tu propia observación es la causa de todo, entonces, siendo ecuánime, puedes decidir crear otra realidad.

"Cambia la manera cómo miras las cosas y
las cosas que miras cambiarán".

“Aunque nada cambie, si yo cambio, todo cambia”

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